Juan camina tranquilamente por la calle viendo las vitrinas de las distintas tiendas. De pronto le llama la atención una vitrina en especial con una oferta muy interesante. Se detiene y la observa atentamente, junto con los demás productos, y justo en ese momento sale una persona de la tienda que choca con Juan. Y da la casualidad que esa persona era ni más ni menos que el mejor amigo de Juan de la infancia... ambos se dan un fuerte abrazo y exclaman ¡que casualidad!
¿Qué llevó a Juan a detenerse justo para ver ESA oferta de ESA tienda justo en ESE momento y JUSTO encontrarse con su mejor amigo? ¿Casualidad? ¿Destino? ¿Coincidencia? ¿Intervención divina? Yo siempre he tenido una teoría sobre el destino, y la he llamado "la teoría de las pelotas de ping pong".
Con nuestra (retorcida) imaginación, supongamos que estamos dentro de un amplio salón. En un punto de la habitación hay una persona con una pelota de ping pong en cada mano. La persona lanza ambas pelotas con fuerza a cualquier lado y ambas pelotas comienzan a rebotar en todas direcciones al azar dentro de la habitación, golpeando paredes, piso y techo sin parar (no preguntes cómo es posible que una pelota de ping-pong rebote tanto, estamos imaginando). Pueden pasar varios días, meses y años con ambas pelotas rebotando sin parar (y de vez en cuando chocando entre sí), mientras la persona periódicamente se asoma a la habitación para ver cómo está todo, pero va a llegar un momento en el que justo cuando la persona se asome a ver, va a presenciar el momento preciso en el que ambas pelotas chocarán. La persona pensará "mira que coincidencia: vi justo cuando las pelotas chocaron".
En ese ejemplo, oooobviamente iba a llegar un día en que las pelotas iban a chocar en presencia del pobre personaje, si han pasado muchos años con las pelotas rebotando y el tipo entrando a cada rato. O también la "coincidencia" puede estar en que cuando abra la puerta para entrar a la habitación, una pelota justo le pegue en la cabeza... hay muchas cosas que pueden ocurrir y todas serán "coincidencia" o "casualidad" para el hombre. En el primer ejemplo, Juan pudo encontrarse con su mejor amigo de la infancia en cualquier momento si él va por la calle de vez en cuando durante muchos años, y si no es su mejor amigo entonces puede ser su mejor amiga, su profesor favorito de la infancia, un pariente que no ve hace mucho o cualquier persona. Cualquiera de esos casos serían tomados como "azar del destino", pero si las personas circulan por la calle diariamente, está claro que una persona se va a encontrar con otra en algún momento.
El mismo ejemplo se podría aplicar a encontrarse un billete en la calle. ¿Cuántos billetes se pierden diariamente en la calle? (incluso a nosotros mismos se nos ha perdido un billete alguna vez). Suponiendo que cada día hay (por ejemplo) dos billetes en distintas calles de una ciudad y, por lo menos yo, llevo 25 años desplazandome por mi ciudad, en algún momento me he topado o me toparé con un billete... y si no es a los 25, será a los 50 ó 100, pero en algún momento tendrá que ocurrir, o simplemente no ocurrir.
Si jugaramos a la lotería todas las semanas, en algún momento tendríamos que ganarnos el premio, sea en 1 año (para los más privilegiados), 50 años (para los más pacientes) o 300 años (si viviéramos eternamente), pero en algún momento ambas pelotas de ping-pong tienen que chocar SI o SI (mis números y los sorteados).
¿Qué quiero decir con todo esto? Que soy un convencido que el azar, las casualidades o las intervenciones divinas no existen, sino que en algún momento TIENE que ocurrir. Si nos morimos antes de tiempo, es otra cosa... pero de todos modos no dejaremos de sorprendernos cuando ocurra algo en el momento preciso y en el lugar preciso, y de igual manera nos alegraremos de que nos ha ocurrido una coincidencia.